Nuevas veredas para mejorar el acceso a escuelas
Moverse por la ciudad empieza antes de subir a un colectivo, una bicicleta, una moto o un auto. La vereda es la primera infraestructura de muchos viajes cotidianos, aunque pocas veces ocupe el mismo lugar que calles y avenidas cuando se habla de movilidad.
En Santa Fe, el Plan de Mejoramiento de Veredas alcanzó en su primer año 23 establecimientos y complejos educativos, sobre un total de 50 identificados con problemas de accesibilidad y circulación peatonal.
La inversión ejecutada asciende a $326,1 millones, financiados mediante el Fondo de Asistencia Educativa (FAE).
Las intervenciones no se limitan a reemplazar pisos deteriorados. Los proyectos contemplan rampas alineadas con las sendas peatonales, baldosas podotáctiles, esquinas a cota cero y pilonas para impedir que los vehículos ocupen sectores destinados a peatones.
También incluyen vallas de protección en los accesos escolares, bancos, espacios de espera, áreas verdes, señalización y lugares para estacionar bicicletas y motos.
El diseño cambia según el tipo de establecimiento. En jardines y nivel inicial se prioriza la separación entre los chicos y el tránsito durante los horarios de ingreso y salida. En las escuelas secundarias adquieren mayor importancia los espacios de espera y permanencia.
La próxima etapa contempla nuevas intervenciones en los complejos educativos de la Escuela Normal Superior y Superior de Comercio Domingo G. Silva, en 4 de Enero 2806, y de la Escuela Pascual Echagüe, en Entre Ríos 3642. Luego continuarán los trabajos hasta alcanzar las 50 instituciones inicialmente relevadas.
La intervención de una vereda escolar modifica algo más que el acceso al establecimiento. Ordena un espacio donde coinciden, en pocos minutos, chicos que caminan, familias, bicicletas, motos, autos y transporte público.
Por eso, estas obras también pueden leerse como intervenciones sobre la movilidad cotidiana de los barrios, especialmente durante los horarios de entrada y salida de las escuelas.
