Nación amplía la capacidad de los camiones y pone a prueba la infraestructura vial
El Gobierno nacional modificó el régimen de pesos y dimensiones del transporte automotor y habilitó nuevas configuraciones para camiones, bitrenes y ómnibus. El Decreto 689/2026, publicado el 31 de julio, permite vehículos más largos, amplía las alternativas de carga y concede condiciones especiales a las unidades impulsadas por GNC, electricidad o sistemas híbridos.
La reforma reemplaza íntegramente el Anexo R del Decreto 779/1995, reglamentario de la Ley Nacional de Tránsito. Su impacto más visible aparecerá en el transporte de cargas: un tractocamión con semirremolque podrá medir hasta 19,30 metros cuando utilice combustible líquido y hasta 19,60 metros si cuenta con GNC dedicado, motorización eléctrica o híbrida.
También aumenta de 20 a 20,50 metros la longitud admitida para los camiones con acoplado y lleva a 23 metros el máximo de los vehículos que transportan automóviles. Algunas configuraciones convencionales podrán alcanzar pesos brutos combinados de 57,2 o 58 toneladas, mientras que determinados bitrenes conservarán un máximo de 75 toneladas.
Estos últimos podrán circular por la Red Vial Nacional sin solicitar un permiso especial, salvo en los tramos que presenten curvas de radio reducido u otras condiciones geométricas consideradas riesgosas. En los puentes con capacidad limitada, el paso quedará condicionado al peso máximo que soporte cada estructura.
La precisión es importante: la norma no habilita una circulación irrestricta por cualquier camino del país. Regula principalmente las rutas nacionales y no elimina las competencias provinciales o municipales sobre sus caminos y accesos urbanos. Para una provincia logística como Santa Fe, atravesada por corredores nacionales, rutas provinciales y accesos a puertos y plantas industriales, esa articulación será decisiva.
El Gobierno fundamentó los cambios en la necesidad de mejorar la eficiencia del transporte, reducir trámites y facilitar la incorporación de combustibles alternativos. Las unidades a GNC, eléctricas e híbridas necesitan reservar una parte de su capacidad para tanques, baterías y otros componentes. Para compensar esa mayor tara, el nuevo régimen admite hasta 1.000 kilos adicionales en camiones rígidos y ómnibus, y hasta 2.000 kilos en vehículos tractores u ómnibus articulados que cumplan determinadas exigencias técnicas.
La norma también permite que los bitrenes con esas motorizaciones alcancen longitudes de 23,40, 26,50 o 31,25 metros, según su configuración. El argumento oficial es que transportar más mercadería por viaje puede reducir el consumo energético y el costo por tonelada trasladada. Sin embargo, el decreto no aporta una estimación pública del ahorro esperado ni de las inversiones necesarias para adaptar la infraestructura.
Un aspecto que merece atención es que no existe un aumento general de los pesos máximos permitidos por eje. La carga total puede ser mayor porque se distribuye entre más ejes y mediante configuraciones específicas. Este principio busca disminuir el esfuerzo concentrado sobre el pavimento, aunque el resultado dependerá del cumplimiento de la distribución de cargas, la calidad de los equipos y la presencia de controles efectivos.
Las formaciones de mayor porte deberán respetar requisitos de potencia, suspensión y frenado. Los bitrenes tienen que contar obligatoriamente con sistemas ABS, frenado electrónico y control de estabilidad. Además, los vehículos que superen los 20,50 metros deberán mantener una distancia mínima de 100 metros respecto de la unidad que los antecede cuando circulen sin sobrepaso.
Los cambios también alcanzan al transporte de pasajeros. Los ómnibus urbanos mantienen un máximo de 13,20 metros y los interurbanos, de 15 metros. Los buses articulados podrán llegar a 18,60 metros y hasta 19 metros cuando utilicen GNC dedicado, electricidad o tecnología híbrida. Para las unidades interurbanas cero kilómetro de mayor tamaño continúan las exigencias de control crucero adaptativo, advertencia de salida de carril, frenado de emergencia y cinturones de tres puntos.
La actualización normativa abre posibilidades para renovar equipos, aumentar la capacidad logística y reducir viajes. Pero el verdadero resultado no se medirá solamente en toneladas transportadas. Habrá que observar si las rutas y los puentes soportan las nuevas configuraciones, si se fiscalizan los pesos y las condiciones técnicas y si los beneficios económicos se traducen en menores costos logísticos.
El Decreto 689/2026 entró en vigencia con su publicación en el Boletín Oficial. La norma moderniza las reglas de circulación; ahora queda por comprobar si la infraestructura y los controles pueden acompañar esa modernización.
Imagen ilustrativa: bitren de 30,25 metros utilizado en el corredor Puerto de Buenos Aires–Zárate. Foto: Scania Argentina.
