Más de 1.300 kilómetros de rutas pasaron a manos privadas: qué cambia en los corredores

Desde el 10 de septiembre, 1.309 kilómetros de rutas nacionales tienen un nuevo operador. Creditech y Plantel asumieron, mediante las sociedades Corredor Mediterráneo y Corredor Portuario Sur y bajo la marca Caminos del Plata, los tramos adjudicados dentro de la Red Federal de Concesiones.

El cambio importa para Santa Fe por su conexión con corredores productivos del sur provincial y porque una de las firmas que participa del nuevo esquema pertenece al Grupo Corven, nacido en Venado Tuerto. Pero la pregunta para los usuarios no es quién tomó la concesión sino qué cambia sobre la ruta.

Veinte años para mantener y operar

La concesión tiene una duración prevista de 20 años. Los operadores quedan a cargo de la administración y mantenimiento de los corredores, dentro de un modelo con cobro de peajes que incorpora medios digitales y TelePASE.

Eso abre una etapa distinta de la discusión que Circulando viene siguiendo sobre las rutas nacionales: después del deterioro, los reclamos por mantenimiento y la decisión del Gobierno nacional de avanzar hacia nuevas concesiones, comienza ahora la instancia en la que habrá que contrastar tarifas cobradas, mantenimiento realizado y obras efectivamente ejecutadas.

El inicio de una concesión no constituye por sí mismo una mejora de la ruta. Esa diferencia entre compromiso contractual y resultado concreto será la vara para seguir el proceso.

Santa Fe mira también la etapa que sigue

En esta primera fotografía, el impacto territorial directo de estos dos tramos sobre Santa Fe es limitado, aunque la RN188 constituye un corredor transversal relevante para el sur provincial y el sistema se conecta con los accesos productivos de la región.

La importancia mayor está en el modelo que comienza a desplegarse. La Red Federal de Concesiones contempla otros corredores y Santa Fe forma parte de la discusión sobre el futuro de varias rutas nacionales que atraviesan su territorio.

Por eso, más que presentar la llegada del concesionario como el final del problema, conviene tomarla como el comienzo de una medición: cuánto paga el usuario, qué recibe a cambio y en qué estado estará la ruta después de los primeros meses de operación privada.

Esos tres indicadores permitirán evaluar la nueva etapa con algo más que anuncios.

Fuentes consultadas

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