De la polémica al uso diario: qué pasó con la rotonda de Avenida Gorriti y Bernardo de Irigoyen
La intersección de Avenida Gorriti y Bernardo de Irigoyen, en el barrio Liceo Norte de la ciudad de Santa Fe, fue durante años uno de los puntos negros más complejos de la red vial urbana. Tras una serie de siniestros viales graves con motociclistas y peatones involucrados, la Municipalidad de Santa Fe resolvió a fines de 2025 intervenir el cruce con la construcción de una rotonda bajo el concepto de urbanismo táctico, una obra que desde su anuncio despertó fuertes debates entre los vecinos de la zona norte.
La intervención, ejecutada en noviembre y habilitada formalmente a mediados de diciembre de 2025, tuvo como objetivo principal eliminar los giros a la izquierda en ángulo recto sobre la avenida y obligar a la reducción de velocidad de los vehículos que ingresan desde las calles transversales (El Litoral). Sin embargo, el diseño del trazado dividió rápidamente las opiniones del barrio y de quienes transitan a diario por el corredor.
Las objeciones vecinales: ¿por qué se pedía un semáforo?
Durante el proceso de obra y la reorganización de los recorridos de colectivos (como el desvío temporal de la Línea 18), un sector de residentes y comerciantes del área manifestó su disconformidad con la solución elegida (Aire de Santa Fe). El reclamo histórico del vecindario apuntaba a la colocación de un semáforo de tres tiempos con giro protegido, bajo la premisa de que ordenaría de forma más previsible el cruce de los peatones.
Entre las principales objeciones planteadas en reuniones vecinales y publicaciones locales se destacaron:
- Reducción de la calzada: El estrechamiento de los carriles sobre Avenida Gorriti genera congestión en horas pico, especialmente por la convivencia de autos particulares con colectivos y camiones de transporte de cargas.
- Dificultad en las maniobras: Vecinos señalaron complicaciones para el giro de unidades de gran porte y colectivos en el anillo de la rotonda.
- Comentarios y críticas en redes: Espacios de opinión y portales locales calificaron críticamente la obra como una solución provisional que «estrangula el tránsito» en lugar de resolver el flujo estructural de la avenida (Santa Fe es Tu Corazón).
La postura municipal: pacificación del tránsito y disminución de la severidad
Desde el Municipio santafesino defendieron la elección de la rotonda frente a la semaforización argumentando criterios de ingeniería vial (CFIN). Según los técnicos de la Secretaría de Control y Convivencia Ciudadana, un semáforo en esa intersección hubiera generado filas de vehículos sobre la calzada principal de Gorriti, incrementando el riesgo de colisiones por alcance a alta velocidad.
La rotonda, en cambio, busca transformar impactos de ángulo recto (de alta gravedad) en roces laterales o desaceleraciones forzadas, obligando a los conductores a ingresar a baja velocidad a la intersección.
La convivencia vial tras la habilitación
A meses de su puesta en marcha, la intersección muestra una dinámica donde conviven el tráfico diario y la adaptación de los conductores. Si bien la rotonda redujo la velocidad media sobre el cruce, en los primeros meses de 2026 se continuaron registrando colisiones menores entre automóviles y motocicletas, lo que reaviva periódicamente las discusiones en redes sociales entre quienes valoran la desaceleración del tránsito y quienes insisten en la necesidad de ajustar la señalización o evaluar alternativas de semaforización inteligente.
El caso de Gorriti y Bernardo de Irigoyen refleja la tensión habitual en las intervenciones de urbanismo táctico: la búsqueda de soluciones rápidas para frenar la siniestralidad vial frente a la resistencia que generan los cambios en la rutina de circulación de los vecinos.
