Ley de Biocombustibles: piden elevar el corte al 12%
El Gobierno de Santa Fe renovó su reclamo ante el Congreso de la Nación para lograr la sanción de una nueva Ley de Biocombustibles que incremente de forma inmediata el porcentaje obligatorio de biodiésel en el gasoil, pasándolo del 7,5% actual a un piso del 12%. La propuesta busca aprovechar la capacidad ociosa del clúster agroindustrial instalado en la provincia para sustituir las millonarias compras de combustible fósil importado que realiza la Argentina.
La postura santafesina, respaldada por entidades industriales como la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) y la Unión Industrial de Santa Fe (UISF), forma parte de la estrategia legislativa consensuada dentro de la Liga de Provincias Bioenergéticas (El Litoral). Para las autoridades provinciales, la sustitución de gasoil importado por biocombustible fabricado a la vera del río Paraná permite cuidar las reservas de divisas y fortalecer el desarrollo de las pymes bioenergéticas distribuidas en el territorio.
Un polo industrial estratégico con capacidad sobrante
Santa Fe concentra cerca del 80% de la capacidad instalada para la elaboración de biodiésel en la Argentina, distribuida entre grandes terminales agroexportadoras del Gran Rosario y decenas de plantas pymes radicadas en el interior provincial (Gobierno de Santa Fe).
Actualmente, los límites de mezcla fijados por la normativa nacional imponen un esquema donde el corte obligatorio no alcanza a cubrir el potencial de producción santafesino. Esta situación genera los siguientes contrapuntos:
- Sustitución de divisas: La importación de barcos con gasoil fósil genera la salida de dólares que podrían quedarse en el circuito productivo santafesino.
- Impacto en el empleo: La falta de previsibilidad en los cupos y precios de compra afecta directamente los puestos de trabajo en las plantas procesadoras de la provincia.
- Riesgo de concentración: Las cámaras empresariales santafesinas rechazan los proyectos de desregulación total del mercado que permitan a las petroleras integrarse verticalmente sin garantizar cupos para las plantas independientes (FISFE).
El biodiésel como vector para el transporte público y de cargas
Más allá del debate legislativo, la provincia busca consolidar el uso de los biocombustibles dentro de su propia matriz de transporte. La experiencia acumulada con el programa Biobús —que demostró la factibilidad de hacer funcionar colectivos urbanos e interurbanos con mezclas B20 y hasta 100% biodiésel (B100)— sirve como antecedente técnico para impulsar la descarbonización de las flotas (Aire de Santa Fe).
A nivel provincial, el transporte público de pasajeros y el transporte pesado de granos representan dos de los mayores consumidores de combustible. Aplicar porcentajes más altos de biocombustibles en estas unidades no solo reduce la huella de carbono, sino que disminuye la emisión de material particulado en los corredores urbanos y de rutas.
La negociación parlamentaria y los pasos a seguir
El debate en el Congreso de la Nación transita semanas decisivas donde las provincias bioenergéticas buscan unificar sus iniciativas con los borradores del Poder Ejecutivo Nacional. El nudo de la discusión pasa por establecer un sendero de crecimiento obligatorio de las mezclas en surtidor y garantizar un mecanismo de fijación de precios transparente que reconozca los costos reales de las materias primas agrícolas.
Para Santa Fe, liderar la agenda de la «química verde» no es una bandera teórica, sino una política de Estado orientada a defender el agregado de valor en origen, el empleo industrial y la sostenibilidad del transporte en el día a día de la región.
