Rosario pone su modelo de movilidad en discusión
Especialistas, organizaciones y usuarios participan este martes de una jornada sobre transporte, sustentabilidad y accesibilidad. El interrogante excede al encuentro: cuánto representa todavía el plan vigente a una ciudad cuya forma de viajar cambió.
Rosario vuelve a discutir cómo se mueve. Este martes, especialistas, organizaciones y usuarios participan de la jornada “¿Movilidad imposible en Rosario?”, una convocatoria que busca debatir transporte, accesibilidad y sustentabilidad y volver a poner bajo análisis el Plan Integral de Movilidad de la ciudad.
El encuentro está previsto desde las 17.30 en la sede del Sindicato de Trabajadores Municipales. Entre los expositores figuran especialistas de la Universidad Nacional de Rosario, organizaciones vinculadas con la bicicleta y el concejal Leonardo Caruana, impulsor de una propuesta para revisar el plan.
El dato político es parte de la convocatoria. El interés para Circulando está en una pregunta más amplia: qué objetivos del modelo de movilidad siguen vigentes y cuáles necesitan ser revisados a la luz de cómo viajan hoy los rosarinos.
Una ciudad diferente
Los planes de movilidad intentan ordenar decisiones que necesitan continuidad: transporte público, bicicleta, peatones, estacionamiento, automóvil, logística y uso del espacio público.
Rosario atravesó en los últimos años la pandemia, cambios en la demanda del transporte público, expansión de nuevos modos y tecnologías y una discusión cada vez más visible sobre el reparto del espacio vial. El propio Plan Local de Acción Climática mantiene en implementación acciones sobre tecnologías limpias en el transporte, ciclovías, bicicleta pública y nuevos modos de movilidad sostenible.
Revisar un plan supone entonces algo más que actualizar un documento. Obliga a determinar qué objetivos se cumplieron, cuáles quedaron pendientes y qué indicadores deberían utilizarse ahora para medir resultados.
Del plan a la calle
Una política puede proponerse reducir emisiones o priorizar determinados modos. Para quien se mueve todos los días, esas definiciones se traducen en preguntas concretas: cuánto espera el colectivo, cuánto demora en llegar, dónde puede pedalear, qué tan fácil resulta caminar y cuánto espacio ocupa cada modo.
La jornada puede aportar propuestas para esa revisión. Pero el dato relevante vendrá después: qué cambios concretos se plantean, qué respaldo normativo obtienen y con qué información se medirá si Rosario avanza hacia el modelo de movilidad que busca.
Circulando seguirá esa discusión desde los resultados y no desde las consignas.
