Motocicletas estacionadas en un sector urbano, en una nota sobre escapes libres y control de ruido.

Rosario discute cuánto multar y cómo fiscalizar

Un proyecto que avanza en el Concejo propone elevar las sanciones para motos con escapes libres, modificados o no homologados. El aumento todavía no está aprobado y abre una segunda discusión: cómo se controla efectivamente el ruido en la calle.

Rosario vuelve a discutir los escapes libres de las motos. Un proyecto presentado en el Concejo Municipal propone elevar las sanciones para quienes circulen con escapes libres, modificados, adulterados, antirreglamentarios o no homologados.

La iniciativa plantea multas de entre 1.000 y 1.500 Unidades Fijas. Con los valores utilizados como referencia en la presentación, el máximo supera los 3,4 millones de pesos.

Pero hay una precisión necesaria: el expediente todavía figura sin aprobar. Las nuevas sanciones, por lo tanto, no están vigentes.

Multar es una parte

El monto concentra la atención, pero la eficacia de una regulación depende también de cómo se comprueba la infracción. Un escape visiblemente modificado puede detectarse durante un control. Determinar niveles de emisión sonora exige además criterios técnicos y procedimientos verificables.

Ahí aparece la diferencia entre endurecer una sanción y aumentar la capacidad real de fiscalización.

El proyecto busca modificar el Código de Convivencia Ciudadana y también contempla medidas sobre los vehículos remitidos a depósitos municipales. Antes de presentar cualquier consecuencia como vigente habrá que seguir el trámite legislativo y el texto finalmente aprobado.

Una discusión de movilidad urbana

El ruido suele tratarse como un problema de convivencia, pero también forma parte de los impactos de la movilidad. Motos, autos, colectivos y camiones no sólo ocupan espacio y consumen energía: también producen emisiones sonoras.

La discusión rosarina deja entonces dos preguntas. Cuánto sancionar y, sobre todo, cómo controlar. La primera puede resolverse en una ordenanza. La segunda depende de la capacidad de aplicarla en la calle.

Fuentes

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