La obra entra en su tramo decisivo
El nuevo puente alcanzó el 74 % de avance y comenzó el trabajo del lanzavigas sobre el río Salado. Mientras la estructura empieza a cerrar el cruce, las obras en las cabeceras anticipan otro cambio: cómo se distribuirá el tránsito entre Santa Fe y Santo Tomé cuando funcionen los dos puentes.
El nuevo puente entre Santa Fe y Santo Tomé alcanzó el 74 % de avance y entró en una etapa decisiva con el trabajo del lanzavigas sobre el río Salado. El horizonte oficial mantiene la terminación durante el primer semestre de 2027, pero el progreso de la estructura empieza a trasladar la atención hacia otro aspecto de la obra: los accesos y la reorganización de los flujos que deberán conectar el nuevo viaducto con las calles de ambas ciudades.
EL PUNTO DE PARTIDA
El nuevo puente no reemplazará al Carretero. Las dos estructuras formarán un único sistema vial, con los sentidos de circulación distribuidos entre ambos cruces. Por eso la obra no termina en el río: necesita modificar accesos, calzadas y movimientos urbanos en sus dos extremos.
La transformación será especialmente visible en Santo Tomé. El proyecto ejecutivo establece que los dos puentes trabajarán de manera complementaria: el actual Puente Carretero canalizará el tránsito que ingrese a Santo Tomé y el nuevo viaducto recibirá el flujo en dirección a Santa Fe. La distribución obliga a intervenir la red urbana de acceso y no solamente las cabeceras de las estructuras.
Sobre avenida 7 de Marzo, el proyecto contempla intervenciones desde la bajada del puente existente hasta calle Maciá. También alcanza a Bulevar Mitre entre 7 de Marzo y 9 de Julio y desde allí hasta Colón. En el ingreso a Santo Tomé, los dos carriles provenientes del puente actual se transformarán en tres para aumentar la capacidad de recepción y distribución del tránsito. La documentación provincial incorpora además iluminación, desagües, señalización y tratamiento del espacio urbano.
Parte de esa transformación ya empezó a modificar la circulación cotidiana de Santo Tomé. Las obras sobre 7 de Marzo obligaron a introducir cambios en los accesos al Carretero y anticipan una intervención que tendrá efectos más allá del puente: cambia la forma en que los vehículos entrarán, saldrán y atravesarán ese sector de la ciudad.
EL DATO
74 % de avance. El porcentaje informado el 28 de septiembre coincide con el trabajo del lanzavigas sobre el Salado y coloca a la obra en una fase avanzada de ejecución.
Del lado de Santa Fe también hay obras complementarias. El proyecto contempla la reconstrucción de la cabecera con dos calzadas, una apoyada sobre el terraplén existente y otra sobre un nuevo terraplén, además de infraestructura para peatones y bicicletas, iluminación, drenajes y señalización.
El puente propiamente dicho tendrá 1.324 metros de longitud. La información difundida el lunes indica que ya se ejecutaron los 134 pilotes de fundación y que se colocó gran parte de las 215 vigas previstas. El lanzavigas permite montar estructuras desde arriba en el sector donde el agua impide operar con grúas convencionales.
LO QUE VIENE
El horizonte continúa ubicado en el primer semestre de 2027. Después del montaje de vigas restan, entre otros trabajos, la losa, las cabeceras, iluminación, carpeta asfáltica y barandas.
El próximo cambio, entonces, no será solamente ver terminado otro puente sobre el Salado. Será comprobar cómo dos ciudades adaptan su circulación a una conexión que dejará de depender de una única estructura.
Fuentes verificadas:
Gobierno de Santa Fe — comunicación del 28-09-2026
Gobierno de Santa Fe — documentación técnica del proyecto
