Motociclista durante una práctica de conducción segura organizada por la Agencia Provincial de Seguridad Vial de Santa Fe.
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Más motos en Santa Fe: la seguridad vial entra en la discusión

Las motocicletas ya representan el 38% del parque vehicular de la capital, según Factor Vial. Los datos de siniestralidad muestran una fuerte presencia de motociclistas entre las víctimas fatales. La ciudad empezó a ordenar dónde estacionan; el desafío también está en cómo circulan.

A comienzos de agosto, Circulando contó que Santa Fe estaba ampliando los espacios de estacionamiento para motos. No era solamente una cuestión de ordenamiento: detrás de los nuevos moteros aparecía una forma de movilidad que gana presencia en la calle y empieza a reclamar respuestas específicas de la ciudad.

Esa primera fotografía estaba puesta sobre el espacio urbano. Ahora aparece otra capa del mismo fenómeno: la seguridad vial.

Según datos difundidos por la asociación civil Factor Vial y publicados por El Litoral, en lo que va de 2026 se registraron 26 muertes por siniestros de tránsito en la ciudad de Santa Fe, más que las 22 contabilizadas durante todo 2025. Más del 80% de las víctimas de este año circulaba en moto. La misma fuente estima que en la capital hay más de 240.000 vehículos y que las motocicletas representan alrededor del 38% del parque, frente a un 23% o 24% cinco años atrás.

Los números describen dos movimientos simultáneos, pero no prueban que uno sea la causa directa del otro. Que haya más motos no explica por sí solo la siniestralidad. Sí obliga a mirar con mayor atención qué condiciones encuentra quien elige ese vehículo para moverse, trabajar o resolver viajes cotidianos.

Una vulnerabilidad que ya estaba en los datos provinciales

El último informe consolidado de la Agencia Provincial de Seguridad Vial ofrece un antecedente importante. En 2024 hubo 367 víctimas fatales por siniestros viales en la provincia. De ellas, 152 eran usuarios de motocicletas: el 41% del total. Aunque esa cantidad había bajado respecto de 2023, las motos seguían siendo el modo con mayor participación entre los fallecidos. Además, el 62,3% de esos hechos fatales con motociclistas ocurrió en zonas urbanas.

La diferencia con un automóvil es evidente: en una moto prácticamente no existe una estructura que absorba el impacto. El cuerpo forma parte de la exposición. Pero la vulnerabilidad no se reduce al casco ni a la conducta individual. También intervienen la velocidad, el diseño de las calles, la visibilidad en cruces, el estado de la calzada, la iluminación, la convivencia con vehículos de mayor porte y la manera en que se controla y se enseña a conducir.

La respuesta empieza a cambiar

La Provincia ya incorporó algunas medidas específicas. Desde mayo, la APSV aplica un nuevo examen práctico para obtener la licencia de moto, obligatorio en los Centros de Emisión de Licencias. La evaluación sumó ejercicios de zigzag, maniobra en ocho y frenado, con el objetivo de comprobar un dominio mínimo del vehículo antes de habilitar la conducción.

Son respuestas que empiezan a tratar a la moto como un modo de movilidad con características propias. Lo mismo ocurre con las clínicas de conducción, los controles de casco y documentación o las nuevas herramientas de fiscalización. La discusión, sin embargo, puede ser más amplia.

De dónde estacionan a cómo circulan

Los nuevos espacios para motos que Santa Fe comenzó a incorporar ayudan a ordenar veredas y calzadas. Es una adaptación lógica frente a un parque que cambió. Pero el crecimiento de esta modalidad plantea otra pregunta: ¿la infraestructura y las políticas de seguridad vial están cambiando al mismo ritmo?

Mirar solamente al motociclista puede dejar afuera una parte del problema. Una política de seguridad vial también puede preguntarse qué ocurre en los corredores de mayor velocidad, cómo están resueltos determinados cruces, dónde se producen los siniestros graves, qué velocidades reales se registran y qué tipo de convivencia existe entre motos, autos, colectivos, camiones, bicicletas y peatones.

La primera nota de Circulando mostraba que la moto ya ganó un lugar propio dentro de la movilidad santafesina. Los datos de seguridad vial agregan ahora la otra cara de esa transformación. Ordenar dónde se estaciona es parte de la respuesta. Entender cómo se circula —y dónde se concentra el riesgo— probablemente sea el paso siguiente.

Fuentes consultadas

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