La nueva movilidad y el desafío de los seguros

Aplicaciones, taxis, remises, motos y nuevas formas de movilidad conviven todos los días en las calles. Detrás de cada viaje existe —o debería existir— una cobertura ante un siniestro. Pero no todos los servicios funcionan bajo las mismas reglas ni cualquier póliza sirve para cualquier uso.

Pedimos un auto desde el teléfono, subimos a un taxi, contratamos un remis o elegimos una moto para atravesar más rápido la ciudad. Casi nunca, antes de comenzar el viaje, pensamos en el seguro.

La pregunta aparece cuando ocurre un accidente.

¿Quién cubre al pasajero? ¿El seguro del vehículo, la plataforma, el conductor? ¿Es lo mismo asegurar un automóvil particular que utilizarlo todos los días para transportar personas a cambio de dinero?

La expansión de las aplicaciones de movilidad volvió más visibles preguntas que el transporte tradicional ya conocía, pero incorporó nuevos actores y formas de contratación.

Y obligó también al mercado asegurador a adaptarse.

Una póliza particular no cuenta toda la historia

En Argentina existe desde 2019 una regulación específica de la Superintendencia de Seguros de la Nación para vehículos que participan de servicios contratados mediante plataformas tecnológicas.

La Superintendencia de Seguros de la Nación creó mediante la Resolución 615/2019 condiciones específicas para este tipo de cobertura. La norma contempla responsabilidad civil por daños a terceros y alcanza tanto a personas transportadas como no transportadas.

Hay un detalle importante: el uso del vehículo importa.

No es lo mismo declarar ante una aseguradora que un automóvil tiene uso particular que utilizarlo para prestar habitualmente un servicio de transporte. La propia regulación exige informar la afectación del vehículo a servicios convenidos mediante una plataforma tecnológica.

Para el pasajero, sin embargo, todo eso ocurre detrás de la pantalla.

Abre una aplicación, solicita un viaje, observa una patente, un nombre y una fotografía y sube al vehículo. La existencia, alcance y condiciones de la cobertura rara vez forman parte de la decisión.

El mapa se vuelve más complejo

Las aplicaciones son apenas una parte del problema.

Taxis y remises funcionan bajo regulaciones municipales que establecen habilitaciones y requisitos específicos. Los colectivos tienen otro régimen de transporte y aseguramiento. Las motos utilizadas para trasladar personas o hacer entregas agregan nuevas preguntas. Y los monopatines eléctricos, como vimos al analizar la micromovilidad, pueden estar obligados a contar con seguro en una ciudad y no en otra.

El resultado es un sistema donde vehículos que comparten las mismas calles —y muchas veces transportan personas— pueden estar sometidos a reglas diferentes.

Eso no significa necesariamente que todos deban tener exactamente la misma cobertura. Los riesgos de un colectivo con decenas de pasajeros no son los mismos que los de un monopatín.

Pero existe una pregunta que atraviesa a todos.

Después del accidente

Cuando se habla de seguros suele aparecer primero el vehículo: cuánto cuesta repararlo, qué daños cubre la póliza o qué franquicia tiene.

Desde la movilidad, el punto de vista puede ser otro.

Importa saber qué sucede con la persona.

El pasajero que resulta lesionado. El peatón atropellado. El ciclista alcanzado por un automóvil. El ocupante de una moto. El tercero que sufrió un daño sin haber participado de la decisión de contratar determinado servicio.

Argentina ya tiene herramientas aseguradoras específicas para algunas de estas nuevas modalidades. El desafío es entender cómo funcionan realmente, cuándo corresponden y qué diferencias existen entre lo que exige cada regulación y lo que efectivamente está contratado.

No vamos a responder todas esas preguntas en esta nota.

Vale primero instalar una más sencilla:

cuando elegimos cómo movernos por la ciudad, ¿sabemos quién responde si ese viaje termina en un accidente?

Fuentes consultadas

Superintendencia de Seguros de la Nación — Resolución 615/2019, Seguro para Vehículos Intervinientes en un Servicio Convenido por Intermedio de una Plataforma Tecnológica. Superintendencia de Seguros de la Nación — información oficial sobre seguros para plataformas digitales.

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