Dos proyectos argentinos empiezan a convertir en realidad los drones tripulados
Durante décadas, los autos voladores fueron una de esas imágenes reservadas a la ciencia ficción: máquinas capaces de despegar verticalmente y trasladar personas por encima del tránsito de las ciudades. Pero esa frontera empieza a correrse. En Argentina hay al menos dos desarrollos que trabajan para convertir aquella imagen futurista en una aeronave real.
Uno tiene un fuerte anclaje santafesino. Petrel DroneX, impulsado por el piloto y empresario Diego Ursella, avanza sobre el desarrollo de plataformas VTOL tripuladas, capaces de despegar y aterrizar verticalmente. El proyecto se apoya en la recuperación de la histórica fábrica de aviones Petrel, ubicada sobre la Ruta Nacional 168, en Santa Fe.
La apuesta no comienza desde cero. La planta volvió a producir el Petrel 912i, un avión de instrucción certificado, mientras en paralelo se desarrolla la plataforma de vuelo vertical. El proyecto apunta a trayectos cortos y contempla posibles aplicaciones en movilidad, logística y conexión con zonas de difícil acceso.
Pero Petrel DroneX no es el único desarrollo argentino.
Atol Aero trabaja en el Mamba, un eVTOL eléctrico monoplaza con ocho rotores. Según la compañía, ya cuenta con un prototipo que realiza vuelos tripulados frecuentes dentro de su etapa de desarrollo y validación. La empresa informa una autonomía estimada de 25 a 30 minutos por carga y un peso vacío, incluyendo baterías, de 115 kilos.
Atol también señala que todavía trabaja sobre la documentación técnica y el encuadre regulatorio de la aeronave dentro de una categoría experimental. Es un dato central: que estos vehículos puedan volar técnicamente no significa todavía que puedan incorporarse libremente al sistema de transporte.
Los dos proyectos están en etapas diferentes y no corresponde presentarlos como productos equivalentes ni terminados. Sin embargo, juntos muestran algo que hasta hace poco resultaba difícil de imaginar: la discusión sobre los vehículos aéreos personales ya no ocurre solamente en Estados Unidos, Europa o China. También hay desarrollos argentinos tratando de llevarlos del prototipo y la ingeniería al vuelo real.
Los autos voladores todavía no llegaron a nuestras calles. Pero la pregunta empieza a cambiar: ya no es solamente si algún día existirán, sino cuánto falta para que estas aeronaves puedan integrarse de manera segura y regulada a nuestra movilidad cotidiana.
Fuentes: Atol Aero — Mamba.
