¿Seguridad o privilegios? La pregunta que abrió la desregulación del practicaje
El Decreto 690/2026 desató un fuerte conflicto entre el Gobierno nacional y los prácticos de buques. Mientras el Ejecutivo asegura que busca reducir costos logísticos y aumentar la competencia, el sector advierte que la seguridad de la navegación podría verse comprometida. Pero, ¿dónde está realmente el centro del debate?
Cuando una discusión enfrenta dos conceptos tan sensibles como seguridad y competitividad, la reacción inmediata suele ser tomar partido por uno de ellos. Sin embargo, el nuevo régimen de practicaje invita a formular una pregunta previa.
¿Qué aspecto de la seguridad modifica realmente el decreto?
La reforma impulsada por el Gobierno elimina barreras de ingreso para nuevos prestadores, habilita la contratación directa entre usuarios y prácticos, incorpora mecanismos para transparentar tarifas y procura aumentar la competencia en un servicio considerado clave para el comercio exterior. El objetivo oficial es claro: reducir costos logísticos sin alterar los estándares de seguridad de la navegación.
Del otro lado, las asociaciones de prácticos sostienen que la reforma puede afectar la seguridad operacional y por esa razón iniciaron medidas de fuerza que ya repercuten en la operatoria de los puertos argentinos.
Hasta allí, el planteo parece sencillo.
Pero la discusión cambia cuando aparece una incógnita que todavía no encuentra una respuesta precisa.
Si los prácticos continúan debiendo acreditar su idoneidad profesional, si la Prefectura Naval mantiene el control sobre las habilitaciones y sigue siendo la autoridad encargada de fijar los estándares técnicos de seguridad, ¿qué elemento concreto de la navegación se vuelve hoy menos seguro?
No se trata de afirmar que el riesgo no exista.
Se trata de que, si la seguridad es el principal argumento para rechazar la reforma, resulta razonable esperar una explicación concreta de cómo el nuevo régimen podría debilitarla.
Y esa pregunta conduce inevitablemente a otra.
¿El conflicto gira alrededor de la seguridad… o del modelo bajo el cual se prestó este servicio durante más de tres décadas?
Reducir costos logísticos puede mejorar la competitividad de los puertos argentinos. Mantener los más altos estándares de seguridad también es una condición indispensable para una vía navegable por la que sale gran parte de las exportaciones del país.
En principio, ambos objetivos no deberían ser incompatibles.
Quizás el verdadero desafío no sea elegir entre seguridad o costos, sino demostrar si realmente existe una contradicción entre ambos.
Mientras tanto, el conflicto ya comenzó a sentirse en la Hidrovía. Las medidas adoptadas por los prácticos afectan el ingreso y egreso de buques y vuelven a poner sobre la mesa una discusión que excede al sector: cómo combinar eficiencia económica con seguridad operacional sin que una se convierta en excusa para impedir el debate sobre la otra.
