Reconquista y Avellaneda tendrán una tercera vía
Reconquista y Avellaneda tienen límites administrativos diferentes, pero buena parte de sus movimientos cotidianos atraviesa esa frontera sin prestarle demasiada atención.
Trabajo, educación, comercio y servicios producen diariamente viajes entre ambas ciudades. Una parte importante de esos movimientos termina concentrándose sobre las conexiones existentes y particularmente sobre la RN 11.
La Tercera Vía pretende agregar una alternativa.
El proyecto contempla 2,6 kilómetros de pavimento, dos rotondas, bicisenda, senda peatonal, obras de drenaje y un nuevo puente sobre el arroyo El Rey.
El puente empieza a tomar forma
La estructura tendrá unos 210 metros de extensión y constituye uno de los componentes centrales de la obra.
Los 32 pilotes previstos ya fueron ejecutados y los trabajos avanzan ahora sobre las columnas que sostendrán el puente.
La obra completa alcanzó aproximadamente el 20 %.
Pero el porcentaje vuelve a ser apenas una parte de la historia.
Cambiar por dónde se viaja
Cuando esté habilitada, la Tercera Vía deberá absorber parte de los movimientos que hoy utilizan otras conexiones, especialmente la RN 11.
Ese será su verdadero examen.
Una infraestructura nueva puede reducir recorridos, distribuir tránsito y ofrecer una alternativa más segura para viajes entre ambas ciudades. La incorporación de infraestructura específica para peatones y bicicletas agrega además una dimensión que excede al automóvil.
Por eso, cuando termine la obra no alcanzará con contar vehículos sobre el nuevo puente.
Habrá que mirar también cuántos dejaron de circular por las conexiones existentes y qué viajes cotidianos encontraron un recorrido más directo.
Ahí se podrá medir cuánto acercó realmente la tercera vía a Reconquista y Avellaneda.
