Mismos horarios, otras formas de moverse

En 2017, el transporte urbano superaba los 43 millones de pasajeros y la congestión se explicaba por miles de viajes concentrados en las mismas horas. Nueve años después, los horarios siguen parecidos, pero cambió la forma de moverse: el colectivo perdió peso y crecieron otras alternativas.

En octubre de 2017, una nota de El Litoral planteaba una pregunta que todavía hoy resulta familiar: ¿por qué Santa Fe se congestiona siempre a las mismas horas?

La respuesta estaba en el propio funcionamiento de la ciudad. Entre las 7 y las 8 comenzaban las clases, ingresaban los empleados públicos y abrían los comercios. Entre las 12 y las 13 coincidían las salidas escolares, el cierre de oficinas y el corte de la actividad comercial. A las 17 volvía a producirse otro pico.

El estudio identificaba tres franjas muy claras de movilidad: 7 a 8, 12 a 13 y 17 a 18. Y no era un fenómeno nuevo: esos mismos horarios ya habían aparecido en mediciones realizadas más de una década antes.

Pero aquella Santa Fe tenía una característica que hoy resulta decisiva para entender lo que vino después: el colectivo transportaba mucha más gente.

En 2017 el sistema urbano alcanzó 43.381.336 pasajeros, uno de los mayores registros de su historia reciente.

En aquellos horarios pico, sólo entre las 12 y las 13 se contabilizaban más de 17.000 viajes en colectivo. El problema que describía aquella nota no era que faltaran pasajeros, sino casi lo contrario: coches llenos, esperas, demanda insatisfecha y calles congestionadas al mismo tiempo.

Nueve años después, el reloj sigue parecido

La Santa Fe de 2026 ya no es aquella ciudad.

Cambió el parque vehicular, aparecieron nuevas formas de movilidad, crecieron las motos, se consolidaron las aplicaciones y el transporte público atravesó uno de los períodos más difíciles de su historia.

Sin embargo, algo permaneció.

La ciudad sigue concentrando buena parte de sus desplazamientos en determinados momentos del día. Las entradas a escuelas, oficinas, comercios y actividades administrativas continúan produciendo grandes movimientos simultáneos.

Es decir: cambió buena parte de lo que circula, pero no cambió demasiado el horario en que todos queremos circular.

Ese detalle permite mirar el problema desde otro lugar.

El colectivo perdió pasajeros

La pandemia produjo una ruptura extraordinaria en todas las estadísticas de movilidad. Durante 2020, las restricciones llevaron el transporte público a mínimos excepcionales.

Pero para entender lo que ocurre hoy resulta más interesante mirar lo que sucedió después, cuando las actividades volvieron a funcionar.

Los pasajeros regresaron, pero no todos.

En 2023, el sistema urbano de colectivos transportó alrededor de 31,8 millones de pasajeros, todavía muy lejos de los más de 43 millones de 2017. Al mismo tiempo, el parque circulante de la ciudad había llegado a 231.499 vehículos, con los automóviles representando el 45,2% y las motos el 36,7%.

La recuperación de la actividad, por lo tanto, no produjo una vuelta automática al modelo de movilidad anterior.

La ciudad volvió a llenarse de desplazamientos, pero una parte mayor comenzó a resolverse por otros medios.

La moto empezó a ganar terreno

La transformación no parece estar explicada solamente por el automóvil.

En los últimos años, la presencia de las motos aumentó dentro del parque circulante y se convirtió en uno de los componentes más visibles de la movilidad santafesina.

La explicación tiene varias capas.

Para muchos viajes cortos, una moto ofrece menor costo que un automóvil, rapidez en desplazamientos urbanos y mayor flexibilidad frente a horarios y frecuencias del transporte público.

A eso se sumaron las aplicaciones de movilidad, que introdujeron otra alternativa para viajes que antes podían resolverse en colectivo, taxi o remis.

Y también creció, aunque todavía en otra escala, el uso de la bicicleta.

El resultado no es necesariamente que los santafesinos se muevan más o menos que antes. Lo que muestran los datos disponibles es algo distinto: la combinación de modos utilizada para desplazarse cambió.

El problema de 2017 ya no es exactamente el mismo

En aquella Santa Fe, una de las principales preocupaciones era cómo transportar a miles de personas que intentaban subir al colectivo al mismo tiempo.

Hoy los picos horarios continúan existiendo, pero el transporte público concentra una proporción menor de esos movimientos.

Eso cambia la naturaleza de la congestión.

Un colectivo puede transportar decenas de personas ocupando aproximadamente el espacio vial de pocos automóviles. Cuando parte de esos pasajeros cambia hacia vehículos individuales, la misma cantidad de personas puede necesitar mucho más espacio para desplazarse.

No significa que cada moto o cada automóvil que circula hoy corresponda a un antiguo pasajero de colectivo. Los datos disponibles no permiten establecer una relación directa de ese tipo.

Pero sí muestran dos movimientos simultáneos: el transporte público perdió pasajeros y la movilidad individual ganó presencia.

Y eso obliga a mirar la congestión de otra manera.

¿Más calles o una discusión diferente?

Durante décadas, la primera respuesta frente al tránsito fue ampliar calles, modificar sentidos de circulación, construir accesos o ajustar semáforos.

Todas esas herramientas pueden mejorar puntos específicos.

Pero si miles de personas necesitan llegar a los mismos lugares aproximadamente a la misma hora, la infraestructura siempre termina enfrentando un límite.

La nota de 2017 ya advertía sobre esa cuestión: especialistas de la UTN señalaban entonces que sumar infraestructura vial no era suficiente y que también era necesario intervenir sobre los hábitos y la organización de la movilidad.

Nueve años después, aquella advertencia adquiere otro significado.

Santa Fe sigue teniendo los mismos grandes horarios de entrada y salida. Pero ahora debe administrar esa concentración con un transporte público que transporta menos pasajeros y con una presencia creciente de modos individuales.

La pregunta, entonces, ya no es solamente por qué se congestiona la ciudad.

Es qué queremos hacer con esa congestión.

Si Santa Fe recuperó su actividad pero el transporte público no recuperó a sus pasajeros, ¿estamos administrando la congestión o estamos discutiendo cómo queremos movernos?

Fuentes consultadas

  • El Litoral, “Cómo gestionar la movilidad para evitar atascos y mejorar el tránsito”, 2 de octubre de 2017.
  • Santa Fe Cómo Vamos 2017, Municipalidad de Santa Fe y Bolsa de Comercio de Santa Fe.
  • Santa Fe Cómo Vamos 2023, Municipalidad de Santa Fe, Bolsa de Comercio de Santa Fe y universidades participantes.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *