Camión de transporte de cargas en una estación de combustible

El GNC acelera y encuentra en los camiones un mercado todavía casi vacío

Las conversiones de vehículos a Gas Natural Comprimido volvieron a acelerarse en Argentina. Durante el primer semestre crecieron 61%, y sólo en abril se registraron 9.587 nuevas conversiones. Detrás de esa recuperación aparece una ecuación conocida: el precio del GNC mantiene una diferencia superior al 50% frente a los combustibles líquidos, mientras la mayor disponibilidad de gas vuelve a colocar al transporte entre los mercados con potencial de crecimiento.

Pero para la logística el dato más interesante no está en los automóviles. El mercado argentino de gas vehicular continúa concentrado en vehículos livianos convertidos, mientras camiones y ómnibus constituyen todavía una porción pequeña del parque a GNC. El último informe anual disponible de ENARGAS contabilizaba 776 vehículos pesados y de transporte público con motores dedicados a gas natural al cierre de 2024. Información sectorial más reciente ubica actualmente ese universo por encima de las 2.000 unidades.

La diferencia muestra el tamaño del espacio disponible. Según datos de AFAC citados por el sector, Argentina tenía al cierre de 2024 unos 15,55 millones de vehículos en circulación, de los cuales el 3,1% correspondía a comerciales pesados. Sobre ese parque potencial, la penetración del gas natural sigue siendo reducida.

La infraestructura, sin embargo, comenzó a adaptarse. La red nacional cuenta con unas 2.077 estaciones de GNC y fuentes sectoriales indican que 322 ya están preparadas para abastecer vehículos pesados. El organismo regulador, además, desarrolla corredores específicos sobre las principales rutas del país y estableció las condiciones para que estaciones existentes puedan cargar camiones y colectivos. Uno de esos corredores atraviesa Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, San Luis y Mendoza, sobre las rutas nacionales 6, 7, 8 y 9.

Para una empresa de transporte, sin embargo, la decisión no depende solamente del precio en el surtidor. La disponibilidad de estaciones sobre cada recorrido, la autonomía, los tiempos de repostaje, el costo inicial de los vehículos y la posibilidad de mantener una operación regular forman parte de una ecuación diferente de la que enfrenta un automóvil particular.

Por eso, el crecimiento del 61% en las conversiones funciona también como indicador de un escenario energético que vuelve a favorecer al gas. La cuestión para el transporte de cargas será determinar si esa ventaja puede trasladarse a una actividad que depende mayoritariamente del gasoil y en la que el combustible constituye uno de los componentes centrales del costo operativo.

La infraestructura comienza a aparecer y el parque pesado a gas crece desde una base todavía muy pequeña. La próxima discusión ya no pasa solamente por cuántos automóviles se convierten a GNC, sino por cuánto del transporte argentino de cargas puede efectivamente abandonar el gasoil.

Fuentes: ENReGE — Corredores de GNC · ENARGAS — Informe Anual 2024 · Agenda Económica.

Imagen: Arlind Photography / Unsplash.

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