Robot autónomo de reparto circulando por un entorno urbano

Ciudad de Buenos Aires abre la calle a los vehículos autónomos

La Ciudad habilitó un régimen para probar autos de conducción
autónoma Nivel 4 y robots terrestres en la vía pública. No es todavía
una autorización comercial: cada proyecto deberá obtener un permiso
específico y operar bajo condiciones de seguridad, monitoreo y
seguro.

Buenos Aires dio un paso que hasta ahora pertenecía más a las
demostraciones tecnológicas que a la regulación cotidiana del tránsito.
La Secretaría de Transporte porteña autorizó pruebas piloto en la vía
pública de vehículos autónomos Nivel 4 SAE y de drones terrestres
autónomos, categoría que incluye robots de última milla y unidades de
carga ligera.

La medida quedó formalizada mediante la Resolución 170/SECT/26. No
significa que desde ahora puedan circular libremente autos sin conductor
o robots de delivery. Cada interesado deberá presentar un plan de
pruebas y obtener una autorización particular.

Autos que
pueden conducir sin intervención humana

El régimen alcanza a vehículos de Nivel 4 de automatización según la
clasificación SAE J3016. En ese nivel, el vehículo puede operar de
manera completamente autónoma dentro de áreas geográficas o condiciones
previamente delimitadas.

Las primeras pruebas, sin embargo, deberán realizarse con un
conductor capaz de tomar el control ante una falla o desperfecto. La
norma permite prescindir de esa persona más adelante si las evaluaciones
resultan satisfactorias y existen pólizas específicas para automotores
autónomos.

Los robots pueden llegar
antes

La regulación también contempla drones terrestres autónomos: unidades
que no encuadran en las categorías convencionales de vehículos y que
pueden circular por la vía pública a una velocidad inferior a 20 km/h.
La norma menciona robots de última milla, carga ligera, limpieza,
inspección, monitoreo y otros servicios urbanos.

Estos equipos podrán realizar pruebas sin conductor si la autoridad
considera que la velocidad, el programa de operación, las
certificaciones, la señalización y el seguro permiten una operación
segura.

Una caja negra y
seguimiento en tiempo real

Autos y robots deberán contar con un dispositivo de registro de datos
—una “caja negra”— capaz de almacenar información sobre modo de
operación, velocidad, frenado, dirección, intervenciones humanas,
geolocalización y estado de sensores, radares, LiDAR y cámaras.

El procedimiento exige además tecnología que permita a la Ciudad
monitorear en tiempo real posición GPS, velocidad y cámaras de las
unidades. Los responsables tendrán que presentar informes bimestrales
con kilómetros recorridos, horas de operación, servicio prestado,
incidentes, interrupciones y fallas.

La
prueba no será en cualquier lugar ni a cualquier hora

Cada autorización establecerá zonas de circulación, días, horarios,
duración y condiciones meteorológicas o de la red vial aptas para la
experiencia. Los permisos podrán otorgarse por un plazo máximo de un año
y renovarse luego de evaluar los resultados.

Los proyectos deberán presentar también certificaciones técnicas, un
plan de mitigación de riesgos, protocolos de emergencia y una póliza
vigente de responsabilidad civil.

¿Quién responde si algo
falla?

La regulación identifica una Persona Responsable por la Operación del
Automotor Autónomo o Drone Terrestre Autónomo. Ese responsable deberá
asumir los daños que puedan derivarse de la prueba, incluidos errores de
conducción autónoma, problemas de software, fallas de sensores,
comunicaciones, sistemas eléctricos o mantenimiento.

Es uno de los puntos centrales de esta primera etapa. Antes de
discutir si un vehículo autónomo conduce mejor o peor que una persona,
la ciudad necesita definir quién responde cuando una decisión es tomada
por el sistema.

La calle como laboratorio

La autorización no significa que Buenos Aires vaya a tener robotaxis
o servicios masivos de reparto autónomo de manera inmediata. Crea algo
anterior: un marco controlado para probar esas tecnologías en
condiciones reales.

La propia resolución señala que las experiencias servirán para
avanzar hacia un marco normativo específico. La calle pasa así a ser
también un espacio de evaluación regulatoria.

Hasta ahora, buena parte de la discusión argentina sobre vehículos
autónomos podía observarse desde experiencias extranjeras. Desde esta
resolución, una parte de esa discusión empieza a trasladarse al tránsito
urbano local. Y el primer desafío no será solamente tecnológico: será
definir cómo conviven estas máquinas con peatones, ciclistas, motos,
autos y transporte público.

Fuentes oficiales

Resolución 170/SECT/26 — Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires:
https://documentosboletinoficial.buenosaires.gob.ar/publico/ck_PE-RES-MMIGC-SECT-170-26-7431.pdf

Anexo I — Requisitos para pruebas piloto:
https://documentosboletinoficial.buenosaires.gob.ar/publico/PE-RES-MMIGC-SECT-170-26-ANX-1.pdf

Anexo II — Procedimiento administrativo:
https://documentosboletinoficial.buenosaires.gob.ar/publico/PE-RES-MMIGC-SECT-170-26-ANX.pdf

Imagen reutilizable:
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Starship_Technologies_delivery_robot.jpg
— autor Ohpuu — CC0 1.0.

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