Un taxi enchufado y su costo
Rosario puso en servicio su primer taxi 100 % eléctrico y otros 15 están en proceso de adjudicación. Detrás de la novedad tecnológica aparece una pregunta bastante menos futurista: cuánto cuesta trabajar todos los días sin cargar GNC ni nafta.
EL PUNTO DE PARTIDA
Un taxi no compra energía para pasear. La compra para trabajar. Por eso, el verdadero examen del primer eléctrico de Rosario no está en su autonomía declarada ni en que pueda enchufarse: está en cuánto dinero deja de gastar cada vez que recorre la ciudad.
El primer taxi 100 % eléctrico habilitado en Rosario ya empezó a trabajar.
Es un BYD Dolphin Mini, tiene una autonomía declarada de hasta 385 kilómetros por carga y fue adquirido mediante una línea de financiamiento con tasa bonificada impulsada por Provincia y Municipalidad. Hay otras 15 unidades eléctricas en proceso de adjudicación.
Hasta ahí, la noticia puede contarse como otro paso hacia la electromovilidad. Pero para un taxista existe una medida bastante más concreta: pesos por kilómetro.
GNC contra enchufe
Los números difundidos por el propio sector permiten hacer una primera comparación.
Una carga de aproximadamente 15 metros cúbicos de GNC fue estimada en unos $14.000 y permite recorrer alrededor de 140 kilómetros.
Para alcanzar los 385 kilómetros declarados por el Dolphin Mini serían necesarias aproximadamente 2,75 cargas equivalentes: cerca de $38.500 en GNC, tomando esos valores como referencia.
Una carga eléctrica doméstica para recorrer esos mismos 385 kilómetros fue estimada entre $7.000 y $10.000. Si se utiliza infraestructura pública o carga rápida, el costo puede acercarse a los $20.000.
No es todavía una medición de laboratorio ni un registro completo del taxi nuevo trabajando durante meses. Pero la diferencia es suficientemente grande como para explicar por qué los titulares empezaron a mirar la electricidad también como una decisión económica.
Ya existe una experiencia para comparar
Rosario tiene además otro antecedente útil.
Gerardo Trillini trabaja desde hace meses con un BYD Yuan Pro utilizado como taxi. Según relató, antes destinaba alrededor de $15.000 diarios a combustible y ahora gasta aproximadamente $20.000 semanales en electricidad.
Su factura domiciliaria aumentó alrededor de $80.000 mensuales. Recorre aproximadamente 100 kilómetros por día y señaló que carga el vehículo cada tres días.
No es el mismo modelo y tampoco todos los taxis recorren la misma cantidad de kilómetros. Precisamente por eso sirve como referencia y no como conclusión.
El mantenimiento también entra en la cuenta
La energía es solamente una parte.
Un eléctrico prescinde de cambios de aceite y de distintos componentes vinculados con un motor de combustión. Eso puede reducir gastos de mantenimiento y períodos fuera de servicio.
Pero aparecen otros interrogantes: duración y eventual reposición de baterías, disponibilidad de repuestos, valor de reventa, costo del seguro e infraestructura de carga.
Para un taxi, que acumula kilómetros mucho más rápido, pueden definir la rentabilidad de la inversión.
El crédito cambia la comparación
La incorporación del primer Dolphin Mini no ocurrió solamente porque Rosario modificó su normativa para permitir taxis eléctricos. También apareció una línea de financiamiento provincial y municipal destinada a renovar las flotas de taxis y remises.
Habilitar la tecnología permite comprarla. Financiarla puede volver posible hacerlo.
Por eso los otros 15 eléctricos en proceso de adjudicación serán más importantes que el primero. Un vehículo demuestra que técnicamente se puede. Una pequeña flota empezará a mostrar si económicamente conviene.
EL DATO
Con los valores difundidos por el sector, recorrer 385 kilómetros costaría entre $7.000 y $10.000 cargando electricidad en un domicilio, frente a unos $38.500 en GNC para una distancia equivalente. En carga eléctrica rápida, la diferencia se reduce: el costo puede acercarse a $20.000.
La comparación todavía tiene límites. No contempla diferencias de conducción, climatización, tránsito, degradación de batería ni todos los costos de propiedad.
Tampoco tenemos todavía registros suficientes del Dolphin Mini trabajando como taxi para afirmar cuál será su autonomía real en las calles de Rosario.
Eso es justamente lo que empieza ahora.
Durante las próximas semanas el primer taxi eléctrico dejará de ser una presentación oficial y empezará a producir datos: cuántos kilómetros recorre, cuándo carga, cuánto paga, cuánto tiempo permanece detenido y qué reparaciones necesita.
Entonces la discusión sobre electromovilidad podrá abandonar por un momento las promesas y empezar a mirar la libreta del taxista.
