Santa Fe quiere sancionar también a quienes organizan las picadas
El Senado dio media sanción a una reforma que amplía la responsabilidad más allá de quienes conducen. La propuesta incorpora a quienes organizan, convocan, promueven o facilitan competencias ilegales y abre la puerta a utilizar evidencia digital.
Durante años, la imagen de una picada ilegal empezó con dos vehículos alineados en una avenida. Hoy puede comenzar mucho antes, dentro de un grupo de mensajería o en una publicación de redes sociales.
Ese cambio es el que intenta incorporar a la legislación santafesina el proyecto que obtuvo media sanción del Senado provincial.
La iniciativa propone ampliar las infracciones relacionadas con competencias, desafíos y pruebas de velocidad no autorizadas. El foco deja de estar exclusivamente sobre quien conduce: también alcanza a quienes organizan, convocan, promueven o facilitan esos encuentros.
Es una diferencia importante.
De comprobar la maniobra a reconstruir la organización
Una fiscalización tradicional necesita encontrar el hecho en la calle: vehículos compitiendo, maniobras peligrosas, velocidades incompatibles o concentración de participantes.
Pero las competencias clandestinas actuales pueden dejar otro rastro antes de comenzar: convocatorias, horarios, puntos de encuentro, videos y comunicaciones digitales.
El proyecto contempla que puedan utilizarse elementos digitales obtenidos lícitamente como prueba.
Eso podría ampliar la capacidad de investigación, aunque no convierte cualquier publicación en evidencia suficiente ni elimina las garantías que deben regir un procedimiento sancionatorio.
Prevenir antes de que arranquen los motores
Ahí aparece el aspecto más interesante desde la seguridad vial.
Si la autoridad sólo puede actuar cuando la carrera comenzó, la política pública llega cuando el riesgo ya está en la calle. Si puede acreditar previamente una organización destinada a realizar una competencia ilegal, aparece una posibilidad distinta de intervención.
También obliga a diferenciar conductas. Una concentración de motociclistas, una exhibición de vehículos o una reunión convocada por redes no constituyen automáticamente una picada. La aplicación futura necesitará determinar qué elementos permiten demostrar que existió organización de una competencia o desafío prohibido.
El proyecto todavía no es ley. Tiene media sanción y deberá completar su trámite legislativo.
Pero introduce una discusión que excede la pena: en una movilidad organizada cada vez más desde el teléfono, la prevención vial también empieza a trasladarse al terreno digital.
