La obra nueva ya modifica el camino de todos los días

El avance del nuevo enlace Santa Fe–Santo Tomé obligó a trasladar el tránsito sobre la calzada reconstruida de la RN 11. El cambio permite continuar las obras, pero también anticipa una transformación mayor de uno de los accesos más utilizados del área metropolitana.

El nuevo puente entre Santa Fe y Santo Tomé todavía está en construcción, pero la obra ya empezó a modificar la manera de circular por el viejo.

Desde la semana pasada funciona un nuevo esquema sobre el acceso al Puente Carretero. Los vehículos que ingresan y salen de Santa Fe comparten ahora la calzada norte recientemente intervenida de la RN 11, con un carril habilitado en cada sentido.

No es un desvío aislado. La modificación permite liberar el otro sector para continuar los trabajos vinculados con el nuevo enlace vial.

Y convierte a una obra que durante meses pudo observarse desde afuera en algo que ya forma parte del viaje cotidiano entre las dos ciudades.

Un carril para cada sentido

El esquema se extiende desde el sector del Automóvil Club hasta el cruce del cantero central.

Quienes llegan desde Santo Tomé son desviados hacia la calzada norte reconstruida. Sobre esa misma superficie, en dirección contraria, circulan quienes salen de Santa Fe hacia el Puente Carretero.

También cambiaron algunos movimientos vinculados con la Circunvalación.

La salida habitual hacia Circunvalación Sur permanece cerrada y quienes circulan por la Circunvalación en sentido norte-sur no pueden utilizar la rampa tradicional de ingreso a Santa Fe: deben continuar hasta avenida 27 de Febrero.

Para miles de viajes metropolitanos significa aprender durante un tiempo una circulación diferente.

Construir sin cortar la conexión

No alcanza con construir un puente. Hay que hacerlo mientras la conexión existente continúa transportando diariamente autos, motos, colectivos y cargas entre Santa Fe y Santo Tomé.

Cada nueva etapa obliga entonces a resolver dos problemas simultáneos: avanzar con la infraestructura futura y mantener funcionando la actual.

El esquema que comenzó a utilizarse esta semana es parte de esa transición.

La obra empieza antes de inaugurarla

Durante mucho tiempo el nuevo enlace pudo medirse en pilotes, columnas, metros de viaducto o porcentajes de ejecución.

Ahora aparece otra medida: el tiempo que demora un viaje, el acceso que deja de utilizarse, el rulo que hay que tomar y la señalización que cambia.

El nuevo puente todavía no permite cruzar el río. Pero su construcción ya empezó a cambiar cómo se llega al viejo.

Fuentes consultadas

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