Santa Fe enfrenta otra pulseada por los costos
UTA y los empresarios volverán a negociar el miércoles después del rechazo gremial a una oferta de aumento del 10,5%. En Santa Fe, el Municipio prepara reuniones con las prestatarias mientras vuelve una pregunta conocida: cómo absorber nuevos costos sin afectar frecuencias, tarifa ni calidad del servicio.
El conflicto salarial del transporte del interior vuelve esta semana a la mesa de negociación y Santa Fe empieza a mirar más allá de la paritaria. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) y los empresarios nucleados en FATAP tienen prevista una nueva audiencia para el miércoles 23 de septiembre, después de que el gremio rechazara la propuesta salarial presentada en el último encuentro.
Por ahora, los colectivos funcionan con normalidad. Pero la negociación vuelve a poner presión sobre un sistema local que desde hace más de dos años opera bajo un esquema de financiamiento diferente al que conoció durante buena parte de la última década.
La discusión nacional y el problema local se cruzan otra vez.
Una negociación que todavía no cerró
La última oferta empresaria contempló un incremento salarial del 10,5%. UTA la rechazó y las partes fueron convocadas nuevamente por la Secretaría de Trabajo.
Lo que ocurra allí tendrá consecuencias que exceden a quienes se sientan a la mesa. FATAP negocia en representación de empresas del interior del país, pero después cada sistema urbano debe encontrar cómo financiar el resultado.
Ahí aparece la particularidad santafesina. El Municipio anticipó que durante esta semana analizará la situación con las prestatarias locales. El problema no es nuevo: cada modificación de salarios, combustible, mantenimiento o renovación de unidades termina impactando sobre una estructura cuyos recursos son limitados.
El sistema cambió después de 2023
La eliminación del Fondo Compensador del Transporte del Interior modificó la estructura de financiamiento con la que funcionaban los sistemas urbanos fuera del AMBA. En Santa Fe, el sostenimiento quedó apoyado en la tarifa, las compensaciones y los aportes de Provincia y Municipio.
Ese equilibrio vuelve a quedar bajo observación. El propio secretario de Gobierno municipal, Sebastián Mastropaolo, reconoció que trasladar los nuevos costos directamente al boleto puede reducir la cantidad de pasajeros y señaló que el Municipio busca alternativas de financiamiento.
¿Quién absorbe un nuevo aumento?
Una paritaria nacional puede definir cuánto cobrarán los trabajadores. No determina, en cambio, de dónde saldrá el dinero para pagarlo en cada ciudad.
Para Santa Fe, las alternativas conocidas tienen consecuencias diferentes: mayores aportes públicos, actualización tarifaria, absorción empresaria de una parte de los costos o modificaciones operativas. Ninguna es neutra para el sistema ni para quienes lo utilizan.
Por eso la reunión que el Municipio mantendrá con las empresas será tan relevante como la audiencia nacional del miércoles. La cuestión inmediata es salarial. La discusión de fondo sigue siendo otra: cuánto cuesta mantener una oferta de transporte que resulte utilizable y quién financia la diferencia entre ese costo y lo que puede pagar cada pasajero.
